Ha ocurrido esta mañana en Valencia, reflexiones

Esta mañana había mucho revuelo en la Avda. Peris y Valero de Valencia. Policía, gente mirando.... Pasé rapido con el coche y no pude saber qué ocurría. Luego salí a una tienda de la misma finca, y ví una mancha roja grande en el suelo. Estaba claro, alguien había fallecido. Pregunté al policía, y lo silenció, dijo que había sido un accidente, un atropello. ¿Por qué ocultar un suicidio?. Entre a una tienda y me dijeron que una chica joven se había tirado por la ventana. Que la chica de otra tienda, la había visto, y le habian tenido que atender tambien a ella con un valium. Como si el valium borrara la memoria de ver caer un cuerpo y estrellarse contra el duro asfalto del carril bici. El cuerpo de una chica joven. ¿La habían empujado o se había caido?. La persona que la había visto caer dijo que se había suicidado, que no la habían empujado. ¿Como lo sabía? Le pregunté si la conocía dado que vivía en la misma finca, y me dijo que no quería haber visto quien era. Entonces, ¿Como tenia tan claro que no la habían empujado y que ella se había tirado?. ¿Qué empuja a una persona a suicidarse?. Pueden ser tantos móviles, tantos factores desencadenantes del suicidio, y no solo uno, sino varios, que a menudo solo la persona que toma esa decisión, lo sabe. Pero se lleva el secreto con ella. Y mientras estaba viva, ¿Alguien la acompañaba? ¿alguien la ayudaba? ¿Alguien le atendía y le guiaba por el dificil y tortuoso camino de la vida? Esa vida que nos impulsa a evolucionar, saltando obstáculos que se presentan fuera, y que están dentro... dentro y fuera, ese difícil equilibrio que todos hemos de hacer.

Hay algunas teorías que derivan de una falsa física cuántica, que nos dicen que lo que no ves, no existe, y por tanto, no hay que ver suicidios, apartar la mirada de lo que causa dolor, sufrimiento. Si alguien tiene problemas, alejarse de esa persona que está sufriendo, porque te contagiará su sufrimiento. No ver las noticias de lo que ocurre en el mundo, porque nos contagian su malestar, la crisis, el pesimismo, el "no hay salida".... Estas falsas ideas irracionales que intentan envolver a la persona en una burbuja emocional y mental, donde solo está ella, su comida, su cama, su gato, su música, sus películas y sus amigos que piensan como indica la "Ley de la Atracción", está siendo letal para la humanidad. Aquellas personas más sensibles, que más pueden ayudarse a sí mismas puliendo su personalidad, y sacando las mejores cualidades y valores humanos, como son la empatía, la solidaridad, el compromiso, el compartir, resultan que se aislan de un mundo insano, para que no les vuelva insanas a ellas.

A estas personas yo les diría, que si están bien conectadas con su raiz interior, con su arbol cósmico, con su fuente, con el Todo, con Dios, con la energía universal que forma parte de todo y de todos, no podemos rechazar a otras personas, ni meter como los avestruces la cabeza bajo tierra, porque no viendo, no significa que no exista el mal en el mundo, el sufrimiento, el dolor, la angustia, el acoso, el maltrato.... Estamos abiertos a todo, pero nada puede influirnos negativamente si estamos bien conectados con nuestro interior, que a la vez es nuestro exterior. No hay diferencia entre lo de fuera y lo de dentro. Todo forma un mismo TODO , todos respiramos el mismo oxígeno: nuestra vecina que no puede pagar su hipoteca, que no encuentra trabajo, que está deprimida y no encuentra la salida, esta contagiándonos su malestar, su dolor,  solo a través de la atmósfera, del aire que es común a todos. En el éter se plasma su dolor, y lo aspiramos etéricamente, pránicamente... Todo está en el prana, y a la vez todo se purifica con el prana solar. A esas personas que esconden la cabeza bajo el ala, porque no quieren contaminarse de tanto dolor y pesimismo, de tanta corrupción y callejones sin salida, de tanto paro y angustia, yo les diría, que limpiaran su mente, se conectaran con la divinidad , con la energía universal, con el prana solar que nos impregna diariamente, que lo inspiremos, y que aceptemos el estar aqui y ahora, porque seguro que hay una razón especial, y esa razón especial es cambiar la atmósfera impura que exhalamos con cada ambición excesiva, con cada acoso, con cada maltrato, con cada frustración, con cada conducta, ya seamos activos o receptivos de la misma, víctima o acosador.... Preguntemenos por qué estamos pasando o viviendo esa película tan real que nos destroza el alma, tan aterradora que nos hace desfallecer, preguntemonos, solo preguntando se reciben respuestas, solo llamando se nos abre. El suicidio de esta joven chica, pesa sobre mi alma, y sobre el alma de la humanidad como un fallo más de la evolución, toda su angustia de no conseguir lo que quiso, de no saber que no son tan importantes las cosas materiales: el trabajo, la casa, las personas, los amores, que la vida es lo más importante, y que ésta puede cambiar a cada momento. Que tenemos herramientas dentro nuestro sumamente importantes, y que no las tenemos en cuenta, como son nuestras emociones, nuestra mente, nuestra voluntad, y que esas herramientas pueden cambiar nuestra vida, de sentirnos una mota de polvo, a sentirnos hijos de Dios, de un Dios que no nos oye, pero que está mas cerca nuestro que nuestras manos y nuestros pies. Esa falta de fe, de confianza, de amor en nosotros y en la vida, en la vida que se está desarrollando a cada instante, a pesar de las malas noticias de la TV, a pesar de los políticos ambiciosos y corruptos, a pesar de los poderes financieros que estrujan nuestros bienes y nos arruinan, a pesar de todo, brilla el sol fuera y dentro de nosotros.

Ojalá podamos encontrar ese sol interno, que se une al sol externo, y del que todos somos una emanación. Que ese suicidio sea un fallo más de esta vida que necesita reciclarse, retroalimentarse con una nueva educación, una nueva cosmovisión, una nueva forma de comprendernos y comprender. Y por eso estamos aquí, para cambiar las cosas que no funcionan, empezando por nuestro interior. Que el suicidio de esta chica y el de tantos otros que intentan acallar los poderes públicos, sirva para que reconozcamos lo verdaderamente importante, aquello que nos llevaremos con nosotros y que no destruye ni el orín ni la carcoma, porque está en nuestro interior.